De esta manera resumió el periodista Daniel Coronell el que sería el origen de la complicada relación que el defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, estableció con una de sus subalternas más cercanas: la abogada Astrid Cristancho. Una mujer cuyo nombre se hizo público en noviembre del año pasado, cuando los medios de comunicación divulgaron la carta de renuncia que le había presentado al defensor Otálora después de dos años de trabajar con él como su secretaria privada.
"Me encontré desde el principio con una inclemente violencia verbal y sicológica, gritos, zapateos, manoteos, amenazas, pataletas, malos tratos en general. Este comportamiento es denigrante no solo para mí sino para muchos de mis compañeros", señaló en ese momento Astrid Cristancho, mientras notificaba que dejaría de trabajar en la Defensoría del Pueblo el 20 de noviembre de 2015, tal cual ocurrió.
"Desde luego conozco y tengo más pruebas que proviene de varias fuentes", aseguró Daniel Coronell en su cuenta de Twitter.
Las denuncias contra el defensor del Pueblo comenzaron en septiembre del año pasado, cuando el periodista Juan Diego Restrepo publicó una columna en Semana.com titulada "Maltrato laboral en la defensora del pueblo". Restrepo mencionó, por ejemplo, el caso de Juan Manuel Osorio, delegado para la orientación y asesoría de víctimas del conflicto, quien renunció en estos términos: "Es inconcebible que sea el dignatario con semejantes responsabilidades quien maltrate, como usted lo hace, en público y privado, de manera frecuente y reiterada, a los directivos y colaboradores de la institución". A Osorio, contó el periodista Restrepo, le hicieron cambiar el tono de la renuncia para recibírsela.
Las denuncias se atizaron cuando Daniel Coronell publicó una columna en noviembre pasado haciendo referencia también a los maltratos en la Defensoría. Una semana después de esa columna, se conoció la renuncia de la abogada Astrid Cristancho.
El defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, envió un comunicado de prensa apenas su secretaria privada, Astrid Cristancho, presentó esa carta de renuncia. Señaló que lamentaba mucho la situación, la cual afectaba la imagen de la institución que encabeza. Afirmó que en tres décadas de servicio público nunca había conocido de denuncias o quejas formales en su contra. Y destacó que, al posesionarse como como defensor, él mismo había creado un comité de convivencia para atender eventuales episodios de maltrato interno.
Este perfil de persona acosadora, cuando no son correspondido sus actos son aun más bruscos contra la victima y se vuelve en violencia verbal por no conseguir lo que se propone. Cada vez más brusco contra la víctima. Para la victima salir de ese infierno supone renunciar a su trabajo y recuperarse de los daños psicológicos. Con estas cosas nos damos cuenta de lo que nos puede influir en nuestra vida otra persona, a veces para bien y en este caso para muy mal, incluso cambiar nuestra vida y de trabajo.
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