Los casos de “antigitanismo” que se registran son “la punta del iceberg”
Los 348 casos de "antigitanismo" que la Fundación Secretariado Gitano ha detectado en España "son solo la punta del iceberg". Según dos informes anuales que la organización ha presentado este jueves, correspondientes a 2014 y 2015, la discriminación que sufre este colectivo es tan generalizada que la mayoría no se denuncia debido a que "ni el mismo gitano es consciente" de ella y "la considera normal" y porque "desconoce sus derechos".
La población gitana se enfrenta a situaciones discriminatorias diarias "en ámbitos como los medios de comunicación y redes sociales, el empleo, la vivienda, el acceso a bienes y servicios o en la educación", ha especificado el director de la organización, Isidro Rodríguez.
Los estudios han computado 121 casos de discriminación en medios de comunicación e Internet, 53 relacionados con el empleo, 29 en el ámbito de la vivienda, así como 50 casos que atentan contra la dignidad y potencian el odio hacia el pueblo gitano. Del total de casos registrados, 232 fueron casos colectivos y 116 individuales; en total, han afectado a 669 personas.
La discriminación por la raza de cada persona, desgraciadamente incomoda a la gente y es un prejuicio a la hora de contratar a una persona o en el entorno laboral.
La discriminación s considera también acoso porque eso puede crear varios traumas a las víctimas, daños psicológicos y hasta en algunos existe la violencia física. Hay que acabar con todas estas situaciones. Todos tenemos derecho a trabajar de forma cómoda y tranquila para realizar nuestro trabajo en condiciones y felices.
violencia en el trabajo, acoso sexual y acoso psicológico
domingo, 26 de junio de 2016
Crecen los reclamos por estrés que terminan en condenas a empresas y a directivos
En una nueva sentencia, en línea con la tendencia de los tribunales, la Cámara laboral ordenó resarcir a una empleada que fue insultada por su jefe, situación que le produjo depresión y angustia. Además, la aseguradora deberá responder hasta el tope del monto contratado. Los detalles del caso.
En este escenario, cada vez más empleados se ven en la necesidad de recurrir a los tribunales para reclamar un resarcimiento por el padecimiento de esta enfermedad.
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| De hecho, expertos consultados por Profesionales afirman que, a raíz de ello, día a día crece el número de condenas que recaen tanto sobre las ART como sobre los empleadores. Y, al ritmo del incremento en las demandas presentadas, aumenta también la preocupación de las compañías aseguradoras y de las empresas. Más aún si se tiene en cuenta que, según la Sociedad de Medicina del Trabajo de la Provincia de Buenos Aires (SMTBA), el estrés es uno de los riesgos psicosociales que más afecta a los dependientes.
Así las cosas, también vale mencionar que existenotras dolencias recurrentes que padecen los dependientes que tampoco son reconocidas -conforme al referido listado- a los fines de unaindemnización. En cambio algunas como las hernias, várices y lumbalgias fueron contempladas hace poco tiempo luego de que el Consejo Consultivo Permanente -intregrado por empleadores, sindicatos, aseguradoras y el Ministerio de Trabajo- acordara su incorporación.Esta medida se oficializó hace pocos días con su incorporación en el Boletín Oficial. Entre las excluidas todavía se destaca el estrés laboral, pese a que es tan común en estos tiempos.
El estrés no se considera enfermedad laboral pero he de decir que muchos episodios d estrés pueden provocar a la largas graves enfermedades y afectar en la vida de una persona tanto personal como laboral. El estrés puede ser provocado en este caso, por casos de violencia o acoso laboral.
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Adimen Investigación realiza el estudio “Situación del acoso sexual y por razón de sexo en el ámbito laboral de la Comunidad Autónoma de Euskadi.”
Se enmarca dentro de un ámbito de especial interés para la Dirección de Atención a las Víctimas de la Violencia de Género Departamento de Interior. Eusko Jaurlaritza / Gobierno Vasco
El acoso sexual laboral viene siendo un campo de análisis al que se atiende de forma esporádica y espaciada, sin duda influenciado por la prevalencia que han venido adquiriendo de otras manifestaciones de violencia contra las mujeres. Pero, a su vez, existe todavía una limitada concienciación respecto al carácter sexista de algunas de las conductas que se producen en este marco laboral de nuestras relaciones sociales
Desde Adimen Investigación diseñamos y realizamos este estudio impulsada por la Dirección de Atención a las Víctimas de la Violencia de Género del Departamento de Interior de Gobierno Vasco. Los resultados fueron tres entregables: el primero, la investigación aplicada propiamente dicha, efectuando de manera aleatoria un total de 750 cuestionarios telefónicos a un universo de 472.600 mujeres de 16 y más años de edad residentes en Euskadi, tanto ocupadas como desempleadas en un tiempo no superior a los doce meses en el momento de realización del cuestionario. Se establecieron un total de 15 situaciones de acoso sexual, que remiten a tres niveles de acoso (leve, grave y muy grave) y dos tipologías de acoso (técnico y declarado).
El segundo entregable conformó un documento en el que se identifican y desglosan los “recursos existentes” de apoyo en esta materia.
Y el tercero de los entregables se centró en un “análisis jurisdiccional” de las sentencias (en las jurisdicciones social y penal) sobre acoso sexual laboral en Euskadi y el resto del Estado.
El acoso sexual laboral abunda más las mujeres como victimas que los hombres ya que en fuerza física en general son más vulnerables y se aprovechan de ello. La inocencia de las mujeres jóvenes también les atrae y se aprovechan para engañarlas a hacer cosas que no quieren o ponerlas en situaciones embarazosas.
Desde Adimen Investigación diseñamos y realizamos este estudio impulsada por la Dirección de Atención a las Víctimas de la Violencia de Género del Departamento de Interior de Gobierno Vasco. Los resultados fueron tres entregables: el primero, la investigación aplicada propiamente dicha, efectuando de manera aleatoria un total de 750 cuestionarios telefónicos a un universo de 472.600 mujeres de 16 y más años de edad residentes en Euskadi, tanto ocupadas como desempleadas en un tiempo no superior a los doce meses en el momento de realización del cuestionario. Se establecieron un total de 15 situaciones de acoso sexual, que remiten a tres niveles de acoso (leve, grave y muy grave) y dos tipologías de acoso (técnico y declarado).
El segundo entregable conformó un documento en el que se identifican y desglosan los “recursos existentes” de apoyo en esta materia.
Y el tercero de los entregables se centró en un “análisis jurisdiccional” de las sentencias (en las jurisdicciones social y penal) sobre acoso sexual laboral en Euskadi y el resto del Estado.
El acoso sexual laboral abunda más las mujeres como victimas que los hombres ya que en fuerza física en general son más vulnerables y se aprovechan de ello. La inocencia de las mujeres jóvenes también les atrae y se aprovechan para engañarlas a hacer cosas que no quieren o ponerlas en situaciones embarazosas.
"Todo empezó como una serie de situaciones equívocas. Entrega de informes en su casa. Invitaciones a comer o a reunirse fuera de los horarios de oficina, donde era borroso el límite entre lo laboral y lo personal. Como ella no accedió a sus insinuaciones tuvo que soportar mayor maltrato laboral".
De esta manera resumió el periodista Daniel Coronell el que sería el origen de la complicada relación que el defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, estableció con una de sus subalternas más cercanas: la abogada Astrid Cristancho. Una mujer cuyo nombre se hizo público en noviembre del año pasado, cuando los medios de comunicación divulgaron la carta de renuncia que le había presentado al defensor Otálora después de dos años de trabajar con él como su secretaria privada.
"Me encontré desde el principio con una inclemente violencia verbal y sicológica, gritos, zapateos, manoteos, amenazas, pataletas, malos tratos en general. Este comportamiento es denigrante no solo para mí sino para muchos de mis compañeros", señaló en ese momento Astrid Cristancho, mientras notificaba que dejaría de trabajar en la Defensoría del Pueblo el 20 de noviembre de 2015, tal cual ocurrió.
La denuncia que hace este domingo el columnista de Semana, sin embargo, da un paso más adelante en la gravedad de este asunto: Daniel Coronell asegura que la abogada Astrid Cristancho tuvo que soportar no sólo que el defensor Otálora la agrediera verbalmente, sino que, además, la llamaba en las noches a decirle obscenidades e incluso llegó a enviarle fotos totalmente inapropiadas, como una en la que posa desnudo sosteniendo su pene con la mano izquierda.
"Desde luego conozco y tengo más pruebas que proviene de varias fuentes", aseguró Daniel Coronell en su cuenta de Twitter.
Las denuncias contra el defensor del Pueblo comenzaron en septiembre del año pasado, cuando el periodista Juan Diego Restrepo publicó una columna en Semana.com titulada "Maltrato laboral en la defensora del pueblo". Restrepo mencionó, por ejemplo, el caso de Juan Manuel Osorio, delegado para la orientación y asesoría de víctimas del conflicto, quien renunció en estos términos: "Es inconcebible que sea el dignatario con semejantes responsabilidades quien maltrate, como usted lo hace, en público y privado, de manera frecuente y reiterada, a los directivos y colaboradores de la institución". A Osorio, contó el periodista Restrepo, le hicieron cambiar el tono de la renuncia para recibírsela.
Las denuncias se atizaron cuando Daniel Coronell publicó una columna en noviembre pasado haciendo referencia también a los maltratos en la Defensoría. Una semana después de esa columna, se conoció la renuncia de la abogada Astrid Cristancho.
El defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, envió un comunicado de prensa apenas su secretaria privada, Astrid Cristancho, presentó esa carta de renuncia. Señaló que lamentaba mucho la situación, la cual afectaba la imagen de la institución que encabeza. Afirmó que en tres décadas de servicio público nunca había conocido de denuncias o quejas formales en su contra. Y destacó que, al posesionarse como como defensor, él mismo había creado un comité de convivencia para atender eventuales episodios de maltrato interno.
Este perfil de persona acosadora, cuando no son correspondido sus actos son aun más bruscos contra la victima y se vuelve en violencia verbal por no conseguir lo que se propone. Cada vez más brusco contra la víctima. Para la victima salir de ese infierno supone renunciar a su trabajo y recuperarse de los daños psicológicos. Con estas cosas nos damos cuenta de lo que nos puede influir en nuestra vida otra persona, a veces para bien y en este caso para muy mal, incluso cambiar nuestra vida y de trabajo.
De esta manera resumió el periodista Daniel Coronell el que sería el origen de la complicada relación que el defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, estableció con una de sus subalternas más cercanas: la abogada Astrid Cristancho. Una mujer cuyo nombre se hizo público en noviembre del año pasado, cuando los medios de comunicación divulgaron la carta de renuncia que le había presentado al defensor Otálora después de dos años de trabajar con él como su secretaria privada.
"Me encontré desde el principio con una inclemente violencia verbal y sicológica, gritos, zapateos, manoteos, amenazas, pataletas, malos tratos en general. Este comportamiento es denigrante no solo para mí sino para muchos de mis compañeros", señaló en ese momento Astrid Cristancho, mientras notificaba que dejaría de trabajar en la Defensoría del Pueblo el 20 de noviembre de 2015, tal cual ocurrió.
"Desde luego conozco y tengo más pruebas que proviene de varias fuentes", aseguró Daniel Coronell en su cuenta de Twitter.
Las denuncias contra el defensor del Pueblo comenzaron en septiembre del año pasado, cuando el periodista Juan Diego Restrepo publicó una columna en Semana.com titulada "Maltrato laboral en la defensora del pueblo". Restrepo mencionó, por ejemplo, el caso de Juan Manuel Osorio, delegado para la orientación y asesoría de víctimas del conflicto, quien renunció en estos términos: "Es inconcebible que sea el dignatario con semejantes responsabilidades quien maltrate, como usted lo hace, en público y privado, de manera frecuente y reiterada, a los directivos y colaboradores de la institución". A Osorio, contó el periodista Restrepo, le hicieron cambiar el tono de la renuncia para recibírsela.
Las denuncias se atizaron cuando Daniel Coronell publicó una columna en noviembre pasado haciendo referencia también a los maltratos en la Defensoría. Una semana después de esa columna, se conoció la renuncia de la abogada Astrid Cristancho.
El defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, envió un comunicado de prensa apenas su secretaria privada, Astrid Cristancho, presentó esa carta de renuncia. Señaló que lamentaba mucho la situación, la cual afectaba la imagen de la institución que encabeza. Afirmó que en tres décadas de servicio público nunca había conocido de denuncias o quejas formales en su contra. Y destacó que, al posesionarse como como defensor, él mismo había creado un comité de convivencia para atender eventuales episodios de maltrato interno.
Este perfil de persona acosadora, cuando no son correspondido sus actos son aun más bruscos contra la victima y se vuelve en violencia verbal por no conseguir lo que se propone. Cada vez más brusco contra la víctima. Para la victima salir de ese infierno supone renunciar a su trabajo y recuperarse de los daños psicológicos. Con estas cosas nos damos cuenta de lo que nos puede influir en nuestra vida otra persona, a veces para bien y en este caso para muy mal, incluso cambiar nuestra vida y de trabajo.
Una de cada cinco empleadas en Japón es víctima de maltrato durante el embarazo
Cerca del 29% de empleadas japonesas dicen haber sufrido alguna forma de sexismo y el 21,4% haber sido maltratadas en la empresa durante su embarazo, según un estudio encargado por el ministerio de Trabajo y Salud.
Aunque el significado de la palabra japonesa "sekuhara" (acoso sexual) es mucho más extenso en Japón que en Europa (una invitación a cenar de un superior puede ser considerado como tal), los datos muestran que las ideas machistas, tendenciosas o demasiado relacionadas con la vida privada constituyen un verdadero problema para las mujeres en las empresas. La situación es más grave aún teniendo en cuenta que dos tercios de las víctimas no se atreven a denunciar los hechos.
El estudio, cuyos resultados acaban de publicarse, fue llevado a cabo el pasado otoño consultando 4.654 empleadas de 1.711 empresas, y completado por un estudio en internet con más de 5.000 respuestas. Todas las mujeres que participaron en el estudio tenían edades comprendidas entre 25 y 44 años.
Cerca de un tercio de las mujeres se quejan de haber tenido que soportar toqueteos y/o invitaciones inapropiadas (incluso proposiciones de relaciones sexuales), comentarios con alusiones a la sexualidad, fotografías indecentes expuestas en el lugar de trabajo, preguntas sobre la intimidad...
Por otro lado, más de una mujer embarazada de cada cinco sufre maltrato moral o físico por parte de sus superiores o compañeros en el trabajo.
Este fenómeno se llama "matahara" (acoso relacionado con la maternidad) y supone una razón importante de interrupción en el trabajo antes del nacimiento del niño o incluso puede degenerar en accidentes (abortos espontáneos, nacimiento prematuro).
El daño en estas mujeres es tanto físico como moral y encima en su estado de embarazo. Esto a parte de provocarle a ellas unos daños en su vida, su vida laboral y su estado físico, también puede afectarles al bebé.
Cerca del 29% de empleadas japonesas dicen haber sufrido alguna forma de sexismo y el 21,4% haber sido maltratadas en la empresa durante su embarazo, según un estudio encargado por el ministerio de Trabajo y Salud.
Aunque el significado de la palabra japonesa "sekuhara" (acoso sexual) es mucho más extenso en Japón que en Europa (una invitación a cenar de un superior puede ser considerado como tal), los datos muestran que las ideas machistas, tendenciosas o demasiado relacionadas con la vida privada constituyen un verdadero problema para las mujeres en las empresas. La situación es más grave aún teniendo en cuenta que dos tercios de las víctimas no se atreven a denunciar los hechos.
El estudio, cuyos resultados acaban de publicarse, fue llevado a cabo el pasado otoño consultando 4.654 empleadas de 1.711 empresas, y completado por un estudio en internet con más de 5.000 respuestas. Todas las mujeres que participaron en el estudio tenían edades comprendidas entre 25 y 44 años.
Cerca de un tercio de las mujeres se quejan de haber tenido que soportar toqueteos y/o invitaciones inapropiadas (incluso proposiciones de relaciones sexuales), comentarios con alusiones a la sexualidad, fotografías indecentes expuestas en el lugar de trabajo, preguntas sobre la intimidad...
Por otro lado, más de una mujer embarazada de cada cinco sufre maltrato moral o físico por parte de sus superiores o compañeros en el trabajo.
Este fenómeno se llama "matahara" (acoso relacionado con la maternidad) y supone una razón importante de interrupción en el trabajo antes del nacimiento del niño o incluso puede degenerar en accidentes (abortos espontáneos, nacimiento prematuro).
El daño en estas mujeres es tanto físico como moral y encima en su estado de embarazo. Esto a parte de provocarle a ellas unos daños en su vida, su vida laboral y su estado físico, también puede afectarles al bebé.
Profesor de la U. de los Andes, despedido por acoso laboral
En una decisión sin precedentes, la Universidad de los Andes desvinculó a uno de sus más reconocidos profesores luego de que se comprobara que había sido el responsable de un caso de acoso laboral. Se trata de Hermes Tovar, historiador de la U. Nacional y Ph.D en Historia del St. Antony’s College (U. de Oxford, Inglaterra).
Según dijo en Blu Radio Eduardo Behrentz, Vicerrector de Desarrollo de Los Andes, la desvinculación se hizo afectiva este miércoles 15 de junio, después de estudiar el caso detalladamente. La queja, aseguró, la presentó Sandra Yáñez, asistente de investigación, ante la facultad de Economía el 26 de abril de 2016 y después de eso “se activó el protocolo que tiene la Universidad para estos casos”.
Luego de tomar pruebas, recoger testimonios y garantizar el debido proceso al docente y su derecho a la defensa, el 8 de junio se tomó la decisión de desvincularlo por justa causa. Decisión que se hizo efectiva siete días después.
Behrentz resaltó que el despido de Tovar se dio por acoso laboral y todo el proceso se dio en el marco de ese concepto que, en palabras simples, implica actos hostiles en un ámbito laboral que provocan problemas psicológicos y profesionales. En términos resumidos, la afectada mostró ejemplos de exceso de trabajo y malos tratos a la hora hacer reuniones académicas. (Lea En qué consiste el acoso laboral)
En la queja, de acuerdo con algunas versiones, Tovar también incurrió en acoso sexual. Le tocó los senos a Yáñez luego de una reunión llevada a cabo el 25 de abril.
Tovar tiene 74 años y fue profesor director del Departamento de Historia de la Universidad Nacional. Su campo de estudio ha sido diverso pero esencialmente se ha dedicado, como se lee en su página web, a analizar la economía colonial en Colombia y América Latina. Entre sus libros se encuentran “El movimiento campesino en Colombia Durante los siglos XIX y XX” (1975) y “Que nos tengan en cuenta: colonos, empresarios y aldeas, Colombia 1800-1900” (Premio Nacional de Historia 1994).
Aunque no se porqués daños físicos, a veces son igual o más dramáticos los daños psicológicos y profesionales como en este caso. Tienes que cambiar tu vida por culpa de otro que se dedica a destruir el autoestima y vida de las personas. Las victimas necesitan un periodo de recuperación porque aunque no haya daño físico, también requiere reposo el daño psicológico y en algunos caso se puede hacer incluso reparable dependiendo de la persona y el nivel del daño producido.
En una decisión sin precedentes, la Universidad de los Andes desvinculó a uno de sus más reconocidos profesores luego de que se comprobara que había sido el responsable de un caso de acoso laboral. Se trata de Hermes Tovar, historiador de la U. Nacional y Ph.D en Historia del St. Antony’s College (U. de Oxford, Inglaterra).
Según dijo en Blu Radio Eduardo Behrentz, Vicerrector de Desarrollo de Los Andes, la desvinculación se hizo afectiva este miércoles 15 de junio, después de estudiar el caso detalladamente. La queja, aseguró, la presentó Sandra Yáñez, asistente de investigación, ante la facultad de Economía el 26 de abril de 2016 y después de eso “se activó el protocolo que tiene la Universidad para estos casos”.
Luego de tomar pruebas, recoger testimonios y garantizar el debido proceso al docente y su derecho a la defensa, el 8 de junio se tomó la decisión de desvincularlo por justa causa. Decisión que se hizo efectiva siete días después.
Behrentz resaltó que el despido de Tovar se dio por acoso laboral y todo el proceso se dio en el marco de ese concepto que, en palabras simples, implica actos hostiles en un ámbito laboral que provocan problemas psicológicos y profesionales. En términos resumidos, la afectada mostró ejemplos de exceso de trabajo y malos tratos a la hora hacer reuniones académicas. (Lea En qué consiste el acoso laboral)
En la queja, de acuerdo con algunas versiones, Tovar también incurrió en acoso sexual. Le tocó los senos a Yáñez luego de una reunión llevada a cabo el 25 de abril.
Tovar tiene 74 años y fue profesor director del Departamento de Historia de la Universidad Nacional. Su campo de estudio ha sido diverso pero esencialmente se ha dedicado, como se lee en su página web, a analizar la economía colonial en Colombia y América Latina. Entre sus libros se encuentran “El movimiento campesino en Colombia Durante los siglos XIX y XX” (1975) y “Que nos tengan en cuenta: colonos, empresarios y aldeas, Colombia 1800-1900” (Premio Nacional de Historia 1994).
Aunque no se porqués daños físicos, a veces son igual o más dramáticos los daños psicológicos y profesionales como en este caso. Tienes que cambiar tu vida por culpa de otro que se dedica a destruir el autoestima y vida de las personas. Las victimas necesitan un periodo de recuperación porque aunque no haya daño físico, también requiere reposo el daño psicológico y en algunos caso se puede hacer incluso reparable dependiendo de la persona y el nivel del daño producido.
miércoles, 22 de junio de 2016
"Gorda, gilipollas": la exjefa de violencia de género de Sevilla será juzgada por acoso
La Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla ha ordenado al Juzgado de Instrucción número 1 de la capital hispalense que concluya la instrucción que se sigue contra la exjefa del grupo antiviolencia de género de la Policía Local, María Luisa F. G., y proponga juzgarla por un delito contra la integridad moral de sus subordinados.
El alto tribunal sevillano considera que de lo instruido hasta el momento se infiere que "indiciariamente" la apelada, responsable del denominado grupo Diana, "denegaba permisos sin razón objetiva alguna" a sus subordinados y les ocultaba "la celebración de cursos necesarios para realizar su trabajo relativo a la violencia contra la mujer". A una agente, relata la Audiencia Provincial, la llamó "floja", le "tiró los papeles despectivamente a la mesa recriminándole su forma de trabajar" y que "llevara una falda corta".
A otro funcionario también le arrojó los papeles sobre la mesa y le mandó vía móvil mensajes del tipo "lengua de doble filo, garganta que corta" o "puntilla que sobresale, zapatero que recibe". A un tercero, continúa la Sección Séptima, le criticó "de manera áspera" su modo de trabajar. Le dijo que "no se enteraba de nada" y, cuando le preguntaba alguna duda, le respondía que "no se leía las fotocopias". También le contó a sus compañeros que este último policía "era un maltratador" y una "rata".
"Estos hechos no solo se han acreditado indiciariamente por las manifestaciones de los perjudicados, sino también por el testimonio de otros policías", asegura el tribunal sevillano, y por el informe de Evaluación de Riesgos Laborales. Este comportamiento, continúa, "puede ser constitutivo de un delito contra la integridad moral de los policías citados", argumento que utiliza la sala para revocar el archivo del caso que acordó el pasado 9 de octubre el Juzgado número 1 de Sevilla.
Toda persona acosadora o violenta debe ser sancionada por el daño producido tanto a una persona, varias o a una empresa entera. Indirectamente si el daño es producida a una o varias personas, eso puede afectar a toda la empresa porque la victima o victimas no está al 100% con razón, para llevar a cabo su trabajo determinado en dicha empresa. En resumen, al final afecta a la persona o personas y su alrededor, tanto empresa como también familiares y conocidos.
La Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla ha ordenado al Juzgado de Instrucción número 1 de la capital hispalense que concluya la instrucción que se sigue contra la exjefa del grupo antiviolencia de género de la Policía Local, María Luisa F. G., y proponga juzgarla por un delito contra la integridad moral de sus subordinados.
El alto tribunal sevillano considera que de lo instruido hasta el momento se infiere que "indiciariamente" la apelada, responsable del denominado grupo Diana, "denegaba permisos sin razón objetiva alguna" a sus subordinados y les ocultaba "la celebración de cursos necesarios para realizar su trabajo relativo a la violencia contra la mujer". A una agente, relata la Audiencia Provincial, la llamó "floja", le "tiró los papeles despectivamente a la mesa recriminándole su forma de trabajar" y que "llevara una falda corta".
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"Estos hechos no solo se han acreditado indiciariamente por las manifestaciones de los perjudicados, sino también por el testimonio de otros policías", asegura el tribunal sevillano, y por el informe de Evaluación de Riesgos Laborales. Este comportamiento, continúa, "puede ser constitutivo de un delito contra la integridad moral de los policías citados", argumento que utiliza la sala para revocar el archivo del caso que acordó el pasado 9 de octubre el Juzgado número 1 de Sevilla.
Toda persona acosadora o violenta debe ser sancionada por el daño producido tanto a una persona, varias o a una empresa entera. Indirectamente si el daño es producida a una o varias personas, eso puede afectar a toda la empresa porque la victima o victimas no está al 100% con razón, para llevar a cabo su trabajo determinado en dicha empresa. En resumen, al final afecta a la persona o personas y su alrededor, tanto empresa como también familiares y conocidos.
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