viernes, 3 de junio de 2016

"Lo peor es que mi agresor también era mi paciente y tenía la obligación de atenderle"

En los últimos años, las amenazas y las agresiones a los profesionales sanitarios de Osakidetza han sido una constante.  Se trata de un fenómeno emergente, que durante 2014 registró un total de 396 agresiones, contando golpes físicos y violencia verbal. “Los datos serían todavía más alarmantes si los profesionales denunciasen todos los ataques que realmente sufren”, advierten los sindicatos. El personal sanitario tiene 16 veces más probabilidades de sufrir un episodio violento que cualquier otro trabajador.
Y entre la plantilla, las enfermeras y auxiliares son el colectivo más vulnerable al tener un contacto más estrecho y prolongado con los usuarios que acuden a los centros de la red pública. Pero también por ser mujeres. Un total de 323 ataques de los 396 contabilizados tuvieron como víctima a una trabajadora.
Es el caso de Naiara, una enfermera que sufrió violencia física y verbal por parte del familiar de una paciente y lo narra así en el Libro del respeto, una iniciativa impulsada por el Sindicato de Enfermería de Euskadi-Satse con el que trata de sensibilizar a la sociedad sobre este problema. “Acudí al domicilio para una extracción de sangre. La hija de la paciente me estaba esperando indignada porque según ella, yo tenía que haber llegado antes. Cuando le dije que por favor no me gritara, se acercó hacia mí insultándome y amenazándome. Tuve miedo porque estábamos en su casa y yo estaba sola. Me enganchó de la chaqueta mientras me gritaba: ‘voy a poner una queja contra ti. Si no te gusta lo que haces quédate en casa fregando; sois todos unos vagos. Yo tengo cosas que hacer y no puedo estar todo el día esperándote. Si sois pocas que pongan más que para eso pago’. Saque la analítica y me marché llorando de su casa. Luego se me acabó el contrato”.
 
 
 
 
Se han definido los lugares de trabajo más vulnerables como los servicios sanitarios, entre otros. En el trabajo de sanidad hay mayor índice de violencia debido a que en muchos casos, la vida de las personas está en manos de los profesionales de la sanidad y en el momento de que un paciente sufre algún daño, los familiares de los pacientes tienden a echar la culpa a los médicos y como en casos como este, agreden tanto física como psicológicamente.
 

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